Macroeconomía y mercados crypto
La crisis de deuda soberana volvió a ser el tema principal del mercado cuando las subastas de bonos tanto en Estados Unidos como en Japón resultaron históricamente débiles. El aumento de las tasas de interés a largo plazo en ambos países reflejó una creciente preocupación por la sostenibilidad de la deuda pública, lo que presionó a la baja los mercados de valores. Al mismo tiempo, Bitcoin rompió nuevos récords y fortaleció su posición como alternativa al sistema fiat – a los ojos de los inversores, como "el activo más duro".
En Estados Unidos, el tono previamente conciliador del presidente Trump en las negociaciones comerciales cambió a agresivo. Trump anunció aranceles del 50% a productos de la UE a partir de principios de junio y amenazó con un arancel del 25% a los iPhones si Apple no traslada su producción a Estados Unidos. Sin embargo, los mercados parecen considerar cada vez más estas declaraciones como tácticas de negociación.
Mientras tanto, la débil demanda de bonos gubernamentales a 20, 30 y 40 años tanto en Estados Unidos como en Japón elevó las tasas a nuevos máximos. En Japón, la tasa de los bonos a 40 años subió al 3.635% – el nivel más alto de la historia. La preocupación no es solo la inflación, sino sobre todo los déficits presupuestarios que crecen rápidamente. La nueva iniciativa fiscal de Trump aumentaría la deuda pública de EE.UU. hasta en cinco billones de dólares, y en Japón se discuten nuevas medidas de estímulo antes de las elecciones de julio – cuando ya se ha superado el objetivo de inflación.
La confianza en el sistema fiat – todo este sistema complejo – se basa en última instancia en la fe. Y precisamente este "polvo mágico" está ahora siendo puesto a prueba. Los bancos centrales poseen una parte cada vez mayor de las deudas públicas: en Japón alrededor del 50%, en Europa el 30% y en Estados Unidos el 20%. Esto indica que la deuda se compra imprimiendo dinero – lo que lleva a un debilitamiento gradual de las monedas.
Los inversores que antes confiaban en los bonos gubernamentales como refugio seguro están comenzando gradualmente a trasladar sus activos hacia activos reales: acciones, oro – y sobre todo Bitcoin. El estado actual de la macroeconomía es un punto de inflexión donde muchos actores institucionales están empezando a ver la importancia de Bitcoin como garantía alternativa y depósito de valor. Estamos presenciando una transformación que en el futuro podría resultar ser un despertar histórico de los inversores.